
Cuando la gente habla acerca de un meteorólogo cocinando un pronóstico del tiempo, puede estar más acertada de lo que creen, dijo uno de los meteorólogos con los que la NASA cuenta para predecir las condiciones antes de un lanzamiento.
“Para ser honesto, yo comparo mucho pronosticar con cocinar”, dijo Joel Tumbiolo, un meteorólogo del 45o escuadrón del tiempo de la Fuerza Aérea, la unidad que se encarga de la previsión para cohetes lanzados en la costa del atlántico de los Estados Unidos. “En la cocina, usted tiene recetas que se siguen, pero para ser un buen cocinero hay que tener un cierto gusto y sentirlo, y yo siento que hay mucho de eso en el pronóstico del tiempo.
El equipo de meteorología monitorea las condiciones desde el nivel del suelo hasta unos cuantos miles de pies en el aire, una región que el cohete atravesará volando en un minuto o dos como máximo. Pero incluso una nube que cuelga baja puede ser suficiente para cancelar un lanzamiento.
“Si ese par de minutos no van bien, suceden cosas malas”, dijo Tumbiolo. “Usted siempre se pregunta, ‘¿Cómo puede un cohete que va a esa velocidad verse afectado por una nube?’ Pero hemos aprendido por ensayo y error que lo afecta”.
Los equipos de lanzamiento aprenden rápidamente el impacto del clima en una cuenta regresiva, dijo Omar Baez, director de lanzamiento del Programa de Servicios de Lanzamiento de la NASA, o (LSP – Launch Services Program).
“El clima es una de las cosas sobre las que nunca has pensado al entrar en el negocio de los cohetes y aprendes rápidamente cómo afecta nuestro negocio”, dijo Baez. “Y no es solo durante la fase de lanzamiento”.
Las condiciones climáticas determinan muchas de las actividades alrededor del sitio de lanzamiento, no solo los propios lanzamientos. Por ejemplo, vientos fuertes pueden impedir que equipos eleven una nave espacial a la parte superior del cohete. Las tormentas eléctricas pueden detener todas las actividades en la plataforma de lanzamiento. Por eso conseguir una predicción equivocada incluso para el trabajo de preparación de menor importancia puede resultar en una demora del lanzamiento.
El clima de Florida no es fácil para los meteorólogos. Desde la tormenta eléctrica que aparece casi de la nada en una tarde soleada a los vientos invisibles a miles de pies de altura, los patrones del estado del tiempo ofrecen muchas contradicciones aparentes.
“En una receta, si tiene A, B, C y D, se obtiene un cierto resultado”, dijo Tumbiolo. “en el clima, usted puede tener todos los datos que le dicen que algo va a suceder y al final del día sucede algo totalmente diferente. Eso no solo me desafía, me interesa”.
Aprendiendo a esperar y predecir cambios frecuentes es quizá la lección más importante. Eso es una desviación significativa de las condiciones que vio mientras crecía en el medio oeste, donde las condiciones que hubiera en el oeste con fiabilidad se convertirían en las condiciones en el este en un corto período de tiempo.
“Por supuesto aquí una gran cantidad del tiempo viene desde el océano”, dijo Tumbiolo. “Esa fue mi mayor transición, meter mis manos en torno al hecho de que el clima viene en todas las direcciones diferentes dependiendo que clase de día estemos teniendo”.
La clave para descifrar los cambios es experiencia, dijo Tumbiolo. Todavía, el tiempo tiene algunas sorpresas.
“A veces suceden cosas, y para ser honestos, uno simplemente no sabe, ‘¿por qué sucedió?’ pero eso es parte de ser un meteorólogo”.
Tumbiolo, que ha estado realizando el trabajo por 21 años, prevé alrededor de una docena de lanzamientos al año, incluidas las misiones de LSP.
Y, sí, los meteorólogos llevan la cuenta de cuantas predicciones acertaron.
“Siempre quieres saber que lo estás haciendo bien o que se puede mejorar, así que, sí, yo mantengo un promedio de aciertos. Durante los últimos 21 años, tendría que decir que mi promedio de aciertos está en el percentil de 80 a 85. Si puedo conseguir más de 80, estoy bastante contento.
Para Tumbiolo y el grupo de 5 oficiales del tiempo, la recompensa por un pronóstico correcto es un espectacular lanzamiento de un cohete al cielo para comenzar una misión multimillonaria. La penalidad por una predicción imprecisa puede ser terrible.
“Tenemos que prever por un tiempo muy específico, una ubicación específica”, dijo Tumbiolo. “Por lo tanto, no podemos dar una (previsión) general a brochazos, como, ‘Hay una posibilidad de un 30 por ciento de lluvias hoy'”.
Los meteorólogos trabajan a partir de un conjunto de reglas que todo el mundo debe estar de acuerdo antes de que un lanzamiento sea permitido. Cada regla cubre una condición específica, tal como la probabilidad de relámpago ocurriendo durante el lanzamiento.
“Estamos evaluando reglas, no solo creando juicios subjetivos”, dijo Tumbiolo.
Las buenas noticias son que los meteorólogos tienen mucha ayuda técnica para mostrarles todo desde nubes, lluvia y niveles de humedad hasta vientos altos sobre la superficie. Desde globos meteorológicos hasta radares Doppler y modelos computacionales sofisticados, los meteorólogos no estan trabajando solos para descifrar el futuro.
“Probablemente tenemos la red más densa de instrumentación climática que cualquier otro lugar que conozco”, dijo Tumbiolo.
Sin embargo, a veces los meteorólogos quieren su propia perspectiva. Conforme una cuenta regresiva se acerca a cero, Tumbiolo sube al techo del Centro de Operaciones Morrell en la Estación de la Fuerza Aérea en Cabo Cañaveral. La vista cubre la mayoría de la base y el cielo.
“Para mi, tu mejor instrumento son tus ojos,” dijo Tumbiolo.
Ha habido algunas pocas ocasiones cuando los instrumentos son descartados por los meteorólogos. Por ejemplo, el radar encontró una pequeña nube antes del lanzamiento de un Atlas. Se predijo que la nube se disiparía rápidamente. Cuando comenzó a crecer, Tumbiolo salió para mirarla.
“Tenemos una regla llamada la ‘regla del buen sentido’ donde es solo eso”, dijo Tumbiolo, “Si todas las otras reglas no están en violación pero no te parece correcto, las cosas están ocurriendo rápido, o las nubes se están formando rápido o simplemente no se siente bien, podemos invocar la regla y en todo el tiempo que he estado aquí quizá han sido una o dos veces cuando hemos invocado esa regla”.
“Las reglas son una red de seguridad. Son conservadoras, son restrictivas, y eso es algo bueno. Quieres una red de seguridad. Te da confianza.”
Esa confianza puede ser especialmente bienvenida en aquellas ocasiones cuando el cohete y la nave espacial están listos, pero el clima no está cooperando. Queda a consideración del director de lanzamiento el dar el visto bueno final para el despegue, pero Tumbiolo dice que el nunca ha sentido presión de ellos para que le de luz verde a una predicción solo para que comience la misión.
“La mayoría de los directores de lanzamiento conocen mucho sobre el clima”, dijo Tumbiolo. “No argumentan tu caso”.
Baez dice que confía en que los meteorólogos conozcan su campo y se apoya mucho en ellos.”
He aprendido más de lo que alguna vez pensé sobre el clima, y mantengo la literatura a la mano”, dijo Baez. “Es la sección en las notas de la consola de lanzamiento que me mantengo escuchando y donde pongo separadores para poder usarlo rápidamente como referencia”.
Hay un criterio climático que los meteorólogos no determinan: vientos altos. En su lugar, los datos de los globos meteorológicos y otros instrumentos son enviados a los ingenieros de lanzamiento de vehículos que tienen modelos computacionales específicos a la mano que rápidamente simula el lanzamiento de un cohete específico a través de condiciones específicas. Si la computadora dice que no es seguro, los ingenieros pueden abortar el lanzamiento.
“Podría ser un día con imagen perfecta y nos quedamos sin hacer nada debido a los vientos de nivel superior que no podemos ver pero que tienen el potencial de perturbar o voltear un vehículo de lanzamiento”, dijo Baez.
A pesar de que ha hecho la predicción del tiempo en el mismo lugar por más de dos décadas, Tumbiolo dijo que no tiene problemas para motivarse cada día a seguirlo haciendo.
El clima involucrado en cada lanzamiento es siempre diferente”, dijo Tumbiolo. “Siempre un diferente escenario del tiempo involucrado, así que para mí eso es siempre desafiante y motivador”.
Fuente
http://www.nasa.gov/ (en inglés)