
Investigadores encuentran que el escape de autos causa más muertes prematuras que los accidentes de autos.
Jennifer Chu, MIT News Office. Original (en inglés).
En un estudio que aparecerá este mes en el diario Ciencia Ambiental y Tecnología, investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology – Instituto Tecnológico de Massachusetts) reportan que las emisiones de autos, camiones, aviones y plantas de energía causan 13,000 muertes prematuras en el Reino Unido cada año.
Los investigadores analizaron datos del 2005, el año más reciente del cual la información se encuentra disponible. Encontraron que entre diversas fuentes de emisiones en el país, el escape de autos y camiones fue el más grande contribuyente a las muertes prematuras, afectando a alrededor de 3,000 personas por año. En comparación, notan los investigadores, menos de 3,000 británicos murieron en accidentes de camino en el año 2005.
Los investigadores encontraron que las emisiones originándose en otros lugares de Europa causan 6,000 muertes adicionales en el Reino Unido anualmente; las emisiones del Reino Unido que migran fueran del país, a su vez, causan 3,100 muertes prematuras por año en otras naciones de la Unión Europea. En algunas áreas en la periferia del Reino Unido – como al norte de Escocia – casi toda la contaminación del aire viene del resto de Europa, dicen los investigadores.
Steven Barrett del MIT y su coautor Steve Yim comenzaron el estudio a raíz de eventos recientes en el Reino Unido: Londres está actualmente en violación de los estándares de calidad del aire impuestos por la Unión Europea, y el gobierno británico podría enfrentar multas significativas de la Unión Europea si falla en abordar su contaminación del aire.
“Queríamos saber si la responsabilidad de mantener la calidad del aire era igualada por una habilidad de actuar o hacer algo al respecto”, dice Barrett, el profesor de Aeronáutica y Astronáutica en el MIT. “Los resultados del estudio indican que no hay una simetría ahí”.
Polvo en el viento
Barrett trabajó con el posdoctorado del MIT Steve Yim para analizar los datos de emisiones provistos por el gobierno británico. El equipo dividió las emisiones del país en sectores, incluyendo transporte por carreteras; generación de energía; fuentes comerciales, residenciales y agrícolas; y otros transportes como envíos y aviación.
El grupo simuló entonces los campos de temperatura y viento a través del país usando una investigación del clima y un modelo de predicciones similar a esos usados para predecir el clima a corto plazo. Barrett y Yim introdujeron los datos de emisiones en el modelo para ver cómo el clima podría dispersar las emisiones. Ejecutaron otra simulación – un modelo de transporte químico – para ver cómo las emisiones de los diferentes sectores interactuaron.
Finalmente, el grupo sobrepuso sus resultados de la simulación en mapas de densidad de población para ver que lugares tenían la mayor exposición a largo plazo a las emisiones de combustión. Barrett observó que la mayoría de las emisiones estudiadas estaban compuestas de partículas de menos de 2.5 micrones en diámetro, un tamaño que los epidemiólogos han asociado con la muerte prematura.
Panorama borroso
Después del transporte por carretera, los investigadores encontraron que las emisiones de envíos y aviación eran el segundo mayor contribuyente a las muertes prematuras, causando 1,800 muertes tempranas anualmente, seguido por emisiones de plantas de energía, que causan un estimado de 1,700 muertes prematuras cada año.
Barrett y Yim encontraron que las emisiones de plantas de energía tienen mayor impacto en la salud en el norte de Inglaterra, donde las emisiones de cinco plantas grandes tienden a congregarse. En Londres, los investigadores encontraron que las emisiones por envíos y aviación tenían un mayor impacto en la salud, posiblemente debido a la proximidad de grandes aeropuertos a la ciudad.
Emisiones de las plantas de energía del país, que están principalmente al norte de las ciudades más grandes y emiten la contaminación muy por arriba del nivel del suelo, son menos dañinas a la población general que otras fuentes de contaminación, dice Barrett. En contraste, dice que las emisiones de autos y camiones, que ocurren más de cerca a donde la gente vive y trabaja, poseen un riesgo más serio a la salud humana.
“La gente tiene un gran número de factores de riesgo en su vida”, dice Barrett. “La contaminación del aire es otro factor de riesgo. Y puede ser significativo, especialmente para la gente que vive en ciudades”.
Fintan Hurley, director científico del Instituto de Medicina Ocupacional en Edimburgo, Escocia, dice que los hallazgos del grupo proveen un análisis detallado de las fuentes de contaminación del aire en el país. Hurley lideró un estudio similar por el Comité sobre los Efectos Médicos de la Contaminación del Aire, y dice que los resultados de Barrett están en línea con ese análisis. Las implicaciones, añade, van más allá de la frontera de Inglaterra.
“Es de ayuda tener un análisis detallado de los efectos en el Reino Unido, pero la contaminación del aire en el exterior de fuentes de combustión es un importante problema mundial de salud pública”, dice Hurley. “Con la contaminación exterior del aire todos están expuestos, porque las finas partículas y gases también penetran los interiores. Es posible que los individuos hagan algunas cosas para limitar su exposición personal, pero la necesidad principal es actuar juntos para reducir las emisiones”.
El estudio fue patrocinado por el Consejo de Investigación de Ingeniería y Ciencias Físicas.
Reimpreso con permiso de MIT News.
Fuente
http://web.mit.edu/ (en inglés)